CAFÉ SACHER VIENA, una historia de una tarta mundialmente famosa

Escrito por Consuelo Elipe | Categoría: Experiencia

Entrada de la tienda de postres Sacher en Viena

Hay lugares que sin darte cuenta se incluyen en tu lista imaginaria de imprescindibles, esa famosa “ The Bucket list” que todos tenemos con diferentes nombres.

CAFÉ SACHER en Viena era uno de ellos para mí, esa famosa tarta Sacher que hemos oído y probado tantas veces en un sinfín de versiones…pero solo con una original (bueno dos como contaré ahora).

Y justo eso fue una de las cosas que me llevó a Viena, ya sabemos que la gastronomía tiene el poder de hacernos recorrer el mundo para probar un plato, un vino, conocer un chef o un postre.

La historia de la Tarta Sacher se remonta a 1832 y como casi todas las historias interesantes tienen un conflicto de por medio.

El origen tuvo lugar en la corte del príncipe Klemens Wenzel Lothar von Metternich, quien quería sorprender a sus invitados, pero justo esos días su jefe de cocina se enfermó y tuvo que ser el aprendiz Franz Sacher quien improvisó un pastel de chocolate que es hoy uno de los más famosos del mundo.

La receta original de la tarta Sacher se ha ido transmitiendo de generación en generación y se protege en una caja fuerte. Hoy tan solo la familia, el jefe de reposteros y el gerente del hotel y director de la fábrica original Sacher-Torte, Reiner Heilmann, conocen la receta original.

Fue el hijo de Franz, Eduard Sacher quien perfeccionó la receta cuando trabajaba como aprendiz en la confitería Demel. Pasado el tiempo, en 1876, creó el Hotel Sacher desde donde la tarta sigue comercializandose hoy en día.

De aquí surgió un litigio legal que se desarrolló entre 1954 y 1963. Pues desde el café Demel mantenían que Sacher hijo creó la tarta cuando trabajaba allí, antes de fundar su hotel. Finalmente, la justicia determinó que la tarta del Hotel Sacher es la “original”, y la de la pastelería Deme, la “verdadera”. Así, el hotel elabora la “Tarta Original Sacher”, identificada con un sello de calidad de chocolate en forma de círculo, mientras que la pastelería vende la “Tarta Eduard Sacher” o “verdadera”, que también cuenta con su propio sello de calidad, pero en forma de triángulo.

Ya conocida la historia mi objetivo era poder ir a este histórico lugar, y degustar este postre con su receta original en el CAFÉ SACHER.

El primer día la fila era tan larga que desistimos, una locura. El turismo actual se mueve solo por listas de internet, ranking y fotos para redes, lo que hace que conocer los sitios sea una proeza.

Pero no podía irme de Viena sin lograrlo así que el último día del viaje madrugamos y fuimos a cumplir la misión. Diez minutos después logramos pasar de la calle al interior, donde nos esperaba una tienda llena de cajitas rojas detrás de una cortina también roja.

Minutos después fuimos afortunados y nos dieron mesa en el piso de arriba el cual conserva el aire clásico, con el rojo intenso, ventanas a la calle, fotografías de la familia Sacher y lámparas de cristal. La emoción estaba servida.

Ordené un Café Latte y por supuesto la preciada TARTA SACHER ORIGINAL… y llegó, con su sello de autenticidad, redondito y brillante y por supuesto su crema al lado.
Varias fotos después, llegó el momento de comérsela.

Tengo que decir que no fue algo extraordinario si nos ceñimos al sabor, pero la sensación completa de estar allí sentada, en un lugar que rezuma historias y magia, en el centro de una ciudad tan preciosa como Viena, con la tarta original, todo junto si es de esos momentos que merecen la pena en la vida.

Se confirma que en la mayoría de las ocasiones no es el bocado sino lo que provoca en tu mente y en tu corazón.

¿Cuándo olvidaré esa tarta, esa mañana y el hecho de haberlo compartido con mi padre? NUNCA